A veces, las mejores misiones no ocurren en
la calle, sino sentados en el sofá con un Kindle en las manos. Hoy empiezo un
proyecto personal que me hace especial ilusión: acompañar a mi hijo en
su entrada al mundo de la lectura.
Él tiene seis años y, aunque estamos empezando a
descifrar las letras "despacito", la ambición es grande. Lo hemos
bautizado como nuestro proyecto "Magno", porque así es
como vamos a afrontar este reto: con la curiosidad de un conquistador y la
paciencia de quien sabe que las cosas buenas se cocinan a fuego lento.
No vamos a leer cualquier cosa. Queremos épica,
queremos clanes y queremos aventura. Hemos decidido arrancar con la saga
de "Los Gatos Guerreros". Es una historia de
supervivencia, de códigos de honor y de territorios; un espejo de la vida
misma, pero adaptado a su mirada.
El plan es sencillo pero sólido:
· Lectura compartida: Él leerá sus primeras frases, conquistando
cada palabra, y yo estaré ahí para cubrirle la retaguardia cuando el texto se
ponga difícil.
· Sin prisas: Como siempre digo, primero unas cosas y luego
otras. No buscamos cantidad, sino que cada capítulo sea un momento nuestro.
· Ilusión pura: Ver cómo se le encienden los ojos con estos
clanes de gatos, es recuperar un tiempo que yo empecé tarde, pero que él va a
disfrutar desde el principio.
Las Almenas tienen guardián asegurado.

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